La merienda

Comida / dossier / Abril de 2022

Andrea Cote

También acuérdate María de las cuatro de la tarde en nuestro puerto calcinado. Nuestro puerto que era más bien una hoguera encallada o un yermo o un relámpago.
Acuérdate del suelo encendido, de nosotros rascando el lomo de la tierra como para desenterrar el verde prado.
El solar en donde repartían la merienda, nuestro plato rebosante de cebollas que para nosotros salaba mi madre, que para nosotros pescaba mi padre.
Pero a pesar de todo, tú lo sabes, habríamos querido convidar a Dios para que presidiera nuestra mesa, a Dios pero sin verbo sin prodigio y solo para que tú supieras, María, que Dios está en todas partes y también en tu plato de cebollas, aunque te haga llorar.
Pero sobre todo, María, acuérdate de mí y de la herida, de antes de que pastaran mis manos en el trigal de las cebollas para hacer de nuestro pan el hambre de todos nuestros días y para que ahora, que tú ya no te acuerdas y que la mala semilla alimenta el trigal de lo desaparecido yo te descubra, María, que no es tu culpa ni es culpa de tu olvido, que es este el tiempo y este su quehacer.


Escucha el Bonus track de Andrea Cote, con Fernando Clavijo

Tomado de Puerto Calcinado, Valparaíso Ediciones, Granada, 2012. Se reproduce con el permiso de la autora.

Imagen de portada: ©Paulina Lozano, Quesadilla de hongos, 2021. Cortesía de la artista