Cultura UNAM

Entrevista con el colectivo Mapuexpress

Abya Yala / dossier / Abril de 2019

Editorial RUM

La Redacción de la Revista de la Universidad de México entrevistó a Ronny Leiva Salamanca, Martina Paillacar Mutizábal y Patricio Melillanca, miembros del Colectivo Informativo Mapuche Mapuexpress.

¿Cuál es el estado actual de la resistencia del pueblo mapuche?

Dentro de la diversidad de nuestro pueblo-nación, siempre hemos estado resistiendo y buscando fórmulas para recuperar y fortalecer nuestra existencia, nuestro modo de vida (autonomía, independencia y libre determinación. En las últimas décadas esto ha ocurrido con una mayor fuerza). Se trata de un trabajo de reconstrucción política, histórica, cultural, económica, social. Así, todas las resistencias son valiosas y fundamentales: aquellas que se realizan desde las comunidades en resistencia; desde las cárceles por medio de la demanda de derechos; en las calles; en las organizaciones y redes de apoyo; en las aulas; en el hogar; aquellas que realizan los prisioneros políticos mapuche; los medios libres; etcétera. Todo resulta una necesaria contribución. Consideramos relevante la lucha por la memoria realizada por historiadores que han aportado una nueva forma de entender los procesos de genocidio y eliminación en Wallmapu, un territorio invadido y ocupado por los Ejércitos de Chile y Argentina, sus oligarquías, los colonos traídos desde Europa por el Estado y, hace años, la instalación de industrias forestales, energéticas, pesqueras, salmoneras, mineras, petroleras. Destacamos igualmente el trabajo realizado por artistas, poetas, músicos y escritores, que han fortalecido la lucha cultural e ideológica de las comunidades rurales y urbanas mapuche. De la misma forma, son fundamentales los trabajos realizados para la revitalización del mapudungún con escuelas autogestionadas, como los internados lingüísticos, y sus frutos ya son visibles. Asimismo, las comunidades están en una constante búsqueda para vigorizar las economías de subsistencia; la agricultura y ganadería familiar; el intercambio de productos (trafkintu), y la defensa de su cosmovisión, de sus formas ancestrales de vida. Al mismo tiempo, existe toda una discusión acerca del tipo de economía justa y solidaria que se ha de implementar para el futuro, todo esto acompañado de la defensa de los territorios para luchar contra el saqueo y los proyectos extractivos y energéticos que dañan al ser humano y a la naturaleza. En el ámbito legal existen abogados que trabajan en la defensa de los prisioneros políticos mapuche o acompañan procesos donde ha existido vulneración a los derechos humanos por parte del aparato estatal o por sectores privados. Se trata de una serie de casos de tortura, allanamientos ilegales, violencia física y psicológica, asesinatos, persecución, hostigamiento, detención y encarcelamiento, entre otros, muchos de los cuales, lamentablemente, han quedado en la impunidad. A la vez, existe un trabajo de discusión nacional e internacional para hacer valer los derechos indígenas, tanto los estipulados en el derecho internacional, como los relativos al derecho ancestral y consuetudinario de las personas, familias, comunidades y organizaciones mapuche. Igualmente destacamos la resistencia en el área comunicacional de los medios libres, autogestionados y autónomos que cumplen una labor fundamental a la hora de dar a conocer la realidad, y desmentir con ello las manipulaciones mediáticas realizadas por la prensa dominante. Todo esto viene acompañado de la “lucha en la calle”, lo que se ve reflejado con la serie de marchas y movilizaciones, con rayados, con murales, con afiches informativos, entre muchos otros, realizados por nuestros hermanos que viven en la urbe y que desde ese espacio reconstruyen la identidad mapuche para enfrentar los males que generan el modelo en el que vivimos, el racismo, la discriminación, el terrorismo de Estado, la esclavitud moderna, el patriarcado, y las injusticias, en una época tecnologizada e hipercomunicada que fomenta el individualismo y la competencia. No hay semana en que no se realicen actividades de temas mapuche en las ciudades o comunidades, ya sean seminarios, charlas, exposiciones de arte o de videos, conversatorios, juegos de palín, entre otros. Esto se ve además acompañado por una necesaria discusión acerca de cómo debemos vivir en este mundo, cómo avanzar hacia nuestra autodeterminación, cómo recuperar los territorios, cómo fortalecer nuestra identidad y por supuesto, cómo establecer una autonomía política cuya base sean las organizaciones ancestrales, que puedan trabajar en diversos niveles para defender los intereses de nuestro pueblo. Todo lo anterior va acompañado también del fortalecimiento de la espiritualidad mapuche, lo cual se ve reflejado en la asunción de nuevos machi [chamanes] en diferentes territorios, que incluso en muchos lugares habían desaparecido. Este panorama de búsqueda de formas para fortalecer la organización política, la lucha ideológica y cultural; recuperar y reinterpretar la historia; vigorizar el ámbito espiritual, y defender los territorios contra el extractivismo se enfrenta a nuevas y viejas estrategias estatales, empresariales e institucionales contra el pueblo mapuche. En este sentido, tanto el Estado chileno como el argentino continúan aplicando las políticas de asimilación, de división, de exterminio, del imponer la visión de “mapuche bueno – mapuche malo” para eliminar los focos de resistencia y el avance de las demandas mapuche, para desconocer y negar con ello todo lo que estamos realizando como pueblo-nación.

¿Cómo, desde su trabajo, buscan dar cuenta de la diversidad del pueblo mapuche?

Dentro del pueblo-nación mapuche, existe una amplia diversidad política, social y cultural. Ello da cuenta de una multiplicidad de posturas y visiones en cuanto al acontecer. En ese sentido, la línea editorial de Mapuexpress se posiciona como anticapitalista y autonomista. Por tanto, son aquellas miradas para la libre determinación y autonomía las que principalmente destacamos. En el colectivo trabajamos en diversas áreas, entre ellas, el resguardo y promoción de los derechos colectivos de los pueblos indígenas con énfasis en el pueblo mapuche; el derecho al ejercicio de la comunicación indígena como herramienta política para la transformación social; el rescate de la historia y memoria mapuche; la revitalización del mapudungún; la denuncia de las vulneraciones a los derechos humanos y de la naturaleza; la libertad de expresión y de prensa; en la lucha contra el genocidio, colonialismo, racismo y discriminación; en el acompañamiento a territorios en conflicto; entre muchos otros. Desde la autogestión y la subjetividad (que destacamos como valor, como un posicionamiento y compromiso político) realizamos investigaciones periodísticas rigurosas, responsables y comprometidas socialmente; en esa línea, nuestro trabajo consiste en dar cuenta de “las otras voces”, aquellos testimonios que no tienen cabida en los medios tradicionales, aquellas voces rebeldes, en lucha y resistencia.

Marcela Huitraiqueo, Ülkantü Mapuche, 2015. Cortesía de la artista

¿Quiénes son sus lectores potenciales?

Los lectores potenciales de Mapuexpress son todas aquellas personas que cuestionan y critican el sistema político-económico dominante, el modelo neoliberal, el capitalismo, el extractivismo. En general, se trata de personas, independientemente de su edad, territorio, condición económica, etcétera, que van más allá de los medios tradicionales de comunicación, que en Chile, en cuanto a prensa escrita, están altamente concentrados en el duopolio Edward-Copesa y que responden, como todos lo sabemos, a intereses políticos y económicos de la élite y oligarquía del país. Tal situación se repite en todos los países, donde existen medios de (in)comunicación discriminatorios, sesgados, manipuladores, que no profundizan en cuanto a investigación, y destacan únicamente las versiones oficiales y las fuentes institucionales, estatales y empresariales. Se trata de medios altamente racistas que vician, ocultan o manipulan la información, y que finalmente estereotipan y criminalizan a pueblos enteros y a toda protesta social. En el caso mapuche, se nos trata como “terroristas”, “delincuentes”, “violentistas”, hablan de “zona roja”, de “conflicto mapuche”, entre muchos otros. Así, los lectores de Mapuexpress y de los medios libres en general, ya sean medios indígenas, contrainformativos, alternativos, populares y comunitarios, buscan informarse realmente, en profundidad, conocer “las otras voces”, y revelar con ello aquellos saberes, aquellos mundos silenciados por los Estados chileno y argentino, por el gran empresariado, por la cultura dominante. En ese sentido, tanto Mapuexpress como todos los medios libres cobran trascendental relevancia a la hora de informar desde otras perspectivas, en la búsqueda de la transformación social, por un mundo equitativo, justo, libre y respetuoso de las diversidades indígenas y no indígenas, en la búsqueda del buen vivir y de la armonía con la naturaleza.

¿En qué lenguas reciben sus noticias?, ¿quién las traduce al español?

Trabajamos principalmente en castellano. En algunas ocasiones, cuando nuestras fuentes son hablantes en mapudungún, contamos con el apoyo de intérpretes de nuestro mismo pueblo. Pero en la mayoría de los casos, los hablantes de mapudungún son bilingües. Nuestro desafío es realizar una versión de Mapuexpress en mapudungún.

¿Qué es el küme mogen (buen vivir)?

El buen vivir es un concepto que los movimientos indígenas de Abya Yala han asumido desde el quinto centenario de la resistencia indígena. En mapuche, la traducción literal sería küme mogen. Se trata de un ideario, de una filosofía de vida ancestral basada en el equilibrio, asumido desde el colectivo editorial en el contexto de nuestras luchas, aun cuando desde la propia sociedad mapuche existen conceptos que dan cuenta del propio modelo sociocultural y político. Se trata, en términos generales, de respeto a la ñuke mapu (“Madre Tierra”), a la naturaleza, al itro fill mogen (“biodiversidad”), a la sociedad, a la familia y comunidad, de la búsqueda de la armonía con nosotros mismos y con todo nuestro entorno, incluido el entorno espiritual.

¿Cuáles son los principios que rigen su trabajo comunicativo?, ¿qué significan az mapu, norche y nor feleal?

Como colectivo aspiramos a que nuestras acciones sean guiadas por los principios y valores que se originan en la sociedad y cultura de nuestro pueblo. En este sentido el ser norche, gente con una recta perspectiva y altura de miras en el análisis de los procesos que como pueblo hoy en día asumimos en un contexto de colonización y genocidio. Az mapu es nuestra propia norma y derecho propio, el reconocimiento de la existencia de una propia estructura jurídica y política, en búsqueda de la autonomía. Por otro lado, el nor feleal significa reconocer y desarrollar nuestras propias organizaciones para ejercer control de nuestro destino como sociedad ancestral aún vigente.

¿Cuándo inició la resistencia del pueblo mapuche y cómo se sumaron ustedes a esa lucha?

La resistencia del pueblo mapuche es ancestral. Aun antes de la colonización hubo resistencia. La consideramos como todas aquellas luchas por la búsqueda de justicia, equidad, armonía, equilibrio. Por tanto, de seguro se dio en distintos momentos de la historia mapuche, desde la antigüedad hasta la actualidad. Se trata de un proceso histórico asociado al genocidio contra los pueblos indígenas, y no algo coyuntural o contemporáneo. En Chile, después de la dictadura de Pinochet (1973-1990) y “llegada de democracia” (que sabemos no es tal), se activaron (y reactivaron) organizaciones, redes y movimientos, entre ellos, de los pueblos indígenas, con motivo de luchar contra el capitalismo y contra el modelo neoliberal altamente excluyente y desigual, con motivo de organizarnos, compartir saberes y experiencias, de pensar y repensar en un mundo diferente, de romper con el individualismo y la competencia, y así, cada vez más personas, organizaciones y movimientos se van sumando a la resistencia mapuche. En ese sentido, primero se crea la agrupación Kona Pewman, que incluía a jóvenes, principalmente profesionales mapuche, que se organizaron para aportar desde sus capacidades a los procesos de lucha y construcción de nuestro pueblo, y desde ahí, en el año 2000, surge un espacio en la web que pasaría a llamarse Colectivo Informativo Mapuche Mapuexpress.

¿Cuál es la relación entre la defensa de los derechos humanos y la defensa del territorio?

El territorio no lo consideramos únicamente algo físico, material o tangible, sino que es más bien político, abstracto, múltiple, asociado a la cosmovisión, asociado a nuestro ser, a nuestra búsqueda del buen vivir. No somos algo ajeno al territorio, somos parte de él, vivamos en la waría (“ciudad”) o en la ruralidad. Por eso, hablar de territorio es hablar de naturaleza, de itro fill mogen. Es hablar también de nosotros mismos; es hablar de nuestros sueños, de cómo queremos nuestra sociedad, de qué queremos para el futuro, de cómo no olvidamos el pasado, es hablar de derechos humanos que van en la defensa de los pueblos indígenas. La defensa de los derechos humanos jamás será algo disociado de la defensa a los territorios, porque un ser humano sin territorio es como un árbol sin raíces, no tendría de qué sostenerse, de qué alimentarse ni de qué vivir, simplemente, no existiría.

Imagen de portada: Marcela Huitraiqueo, Retrato de un mapuche violento, 2016. Cortesía de la artista