Gases lacrimógenos en Plaza de la Dignidad, de Forensic Architecture

Corroborar una intuición verdadera

El Caribe / crítica / Julio de 2021

Tania Puente

De 20 a 25 segundos es el tiempo en el que se percibe a simple vista la descarga de una bomba de gas lacrimógeno. Pasado ese breve periodo, el humo blanco se disipa, pero sus efectos perduran. ¿Qué alcance tiene una sola detonación?, ¿y varias más?, ¿qué daños provoca al instante y cuáles son los efectos posteriores, tanto en las personas como en otros seres vivos y el ambiente? Éstas son algunas de las interrogantes que sirvieron como punto de partida de la investigación de la agencia interdisciplinaria Forensic Architecture (FA) sobre los abusos estatales ligados al brutal despliegue de gases lacrimógenos en Santiago, Chile, durante las protestas contra el gobierno neoliberal de Sebastián Piñera iniciadas en octubre de 2019. Los resultados de la investigación se exhiben con el nombre de Gases Lacrimógenos en Plaza de la Dignidad, con el acompañamiento curatorial de Cuauhtémoc Medina, en Sala 10, una extensión virtual del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC). En el video de casi diez minutos se narra el contexto en el que brota el estallido social en Chile, la participación plural ciudadana y la violencia injustificada infligida por parte de cuerpos policiacos, específicamente aquella relacionada con el uso de bombas lacrimógenas. A través de una metodología que conjunta la recopilación de información documental, testimonios de manifestantes, videos, fotografías, modelados 3D, animaciones, uso de herramientas open source, un registro puntual de condiciones meteorológicas y un estudio sobre la dinámica de fluidos de los gases y su dispersión, FA mide la magnitud del horror perpetrado por el Estado en un solo día, el 20 de diciembre de 2019, que se convierte en pieza extensiva y contundente del comportamiento de la policía a lo largo de los meses en que se aglutinó la protesta en las calles. El germen de este proyecto investigativo partió de la organización vecinal. Además de la violencia con la que se atacaba a los manifestantes, los vecinos de las zonas residenciales aledañas a la Plaza de la Dignidad —antes conocida como Plaza Italia o Plaza Baquedano, renombrada en el apogeo de las manifestaciones— comenzaron a notar los efectos y daños colaterales del uso de los gases tanto en su salud como en el ambiente. La alerta y el desconcierto los llevó a constituir No+Lacrimógenas, una organización independiente que busca exigir un alto al uso de esta arma química. Además de consultas vecinales para conocer el panorama social del barrio en relación con los gases y sus efectos, y el asesoramiento con científicos y médicos sobre los riesgos de exposición a esta sustancia, el vínculo con FA se tejió a partir de una conversación entre vecinos, ruta que refuerza un cruce y encuentro entre inquietudes de la sociedad con el desarrollo de la investigación académica. Otro de los actores fundamentales para el desarrollo de la investigación fue la Galería Cima, recinto cultural ubicado en las alturas de un edificio junto a la plaza. Desde el 24 de octubre de 2019, el equipo de la galería se dio a la tarea de registrar en video de manera ininterrumpida las acciones de la plaza. Hay un revés en el uso del dispositivo de vigilancia: ahora ese ojo avizor tecnopoético es un testigo más de las atrocidades de las autoridades. Sus filmaciones —que continúan hasta hoy— se han constituido en una alternativa frente al sesgo y la parcialidad de los medios de comunicación hegemónicos. En la numeralia del 20 de diciembre de 2019 figura el lanzamiento de 594 cartuchos, además de las ráfagas de gas emitidas desde los zorrillos, como se conoce popularmente a los camiones blindados que gasean a los manifestantes. Así mismo, se rebasó 40 veces el límite permitido de concentración de gas CS, según lo estipulado en el manual de Carabineros. Otros episodios cruentos han demostrado que el daño de las lacrimógenas no se efectúa sólo desde la descarga de gas, sino también a través de su impacto físico, como en el caso de Fabiola Campillai, quien por culpa de un escopetazo de bomba lacrimógena perdió la vista, el gusto y el olfato, además de sufrir un traumatismo craneoencefálico y otras fracturas en el rostro en noviembre de 2019. O el de Óscar Pérez, un joven de 20 años atropellado por dos zorrillos aquel 20 de diciembre. En Gases lacrimógenos…, FA cuenta una historia cronológica, compuesta por capas complejas de personajes y acciones mediante la que es posible reconstruir con precisión los hechos del 20 de diciembre de 2019. Eyal Weizman, fundador y director de la agencia investigativa, está convencido de que en el presente las guerras se libran en las ciudades. Y es esta perspectiva la que ha permitido a lo largo de los diez años de existencia de FA afinar su metodología, en la que la ciencia, la tecnología, las prácticas artísticas y el activismo se intersectan en contextos espaciales situados, en los que la arquitectura —desde su disposición y materialidad— se enuncia como una voz más que se incorpora al foro. En este panorama limítrofe de procesos políticos e históricos, en donde hay una disputa irreductible entre escalas y abordajes que oscilan de lo micro a lo macro, FA acuña el término de “estética investigativa”. Presente en toda su práctica, la estética investigativa reconoce los componentes sensibles de la ciencia y es consciente de que la incorporación de testigos no humanos al foro exige la presencia de sensibilidades humanas capaces de escuchar su habla distinta, al tiempo de concebir la empatía como herramienta forense. Tal y como declara Samaneh Moafi, investigadora senior y coordinadora de la investigación Gases lacrimógenos…, “la estética es una herramienta para sentir”.1 En una era signada por el terror a lo que no vemos, que va desde la presencia de gases tóxicos en el ambiente —provenientes de incendios, uso de agrotóxicos y ataques con armas químicas—, pasando por la imposibilidad de identificar la amenaza generada por la pandemia de COVID-19, hasta la impotencia cifrada ante la desaparición forzada, las estrategias de visualización de datos y la articulación de narrativas imparciales basadas en una multiplicidad de evidencias, son herramientas para disputar tanto el espacio público como la búsqueda por la justicia. En 1981, Juan Castillo, perteneciente al C.A.D.A., un colectivo de arte político y conceptual chileno, realizó la primera de varias acciones alrededor de la frase “Te devuelvo tu imagen”. En un comienzo colocada en distintos puntos de la ciudad a manera de señalamiento, la acción cobró una forma distinta en 2013, cuando, escrita sobre un lienzo, Castillo le prendió fuego, poniendo en crisis la construcción de imágenes ligadas al paisaje hegemónico y sus entramados de poder.2 Con Gases lacrimógenos…, FA también devuelve una imagen no sólo a los chilenos, sino al mundo entero. Una imagen en tensión, fruto de la colaboración comprometida y dinámica entre diferentes actores de la sociedad y la agencia de investigación. La imagen narrada y situada del 20 de diciembre de 2019 trae frente a nuestros ojos una corroboración y las medidas exactas de una intuición verdadera, aunque difusa, de la violencia. Detrás de los estudios de caso que informan la trayectoria de FA, la emergencia de metodologías globales, científicas y estéticas de identificación y la agencia social se perfilan como el objetivo principal de su trabajo. A pesar de la aparente contradicción que hay en darle una dimensión precisa a la experiencia, en la simultaneidad entre lo sensible y lo riguroso de su metodología se genera un dispositivo que materializa sentires colectivos y brinda claves para la resolución de conflictos y la identificación de responsables en casos de abuso estatal, violaciones de derechos humanos y destrucción del ambiente.3

Imagen de portada: Fotograma de Forensic Architecture, Gases lacrimógenos en Plaza de la Dignidad, 2020. Pieza comisionada por No+Lacrimógenas. muac/unam. Cortesía muac

  1. Cita tomada del conversatorio “Gas lacrimógeno: El riesgo real. Conversación en torno a la obra Plaza Dignidad de Forensic Architecture”, llevada a cabo el 30 de mayo de 2021 de forma virtual en el marco del Festival de arte y ciencia El Aleph. Disponible aquí

  2. Agradezco esta referencia a la investigadora chilena Valentina Montero, explorada en su conferencia Paisaje, territorio y datos, parte del festival +code 2021. 

  3. Gases lacrimógenos en Plaza de la Dignidad de Forensic Architecture se exhibirá en Sala 10 del muac hasta el 15 de agosto de 2021. Disponible en este link