dossier Calor JUN.2026

Pablo Molinet

Poemas

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La materia del río

El agua encoge en canales  que enflaquecen en acequias  y se reducen a surcos; kilómetros y kilómetros: diques, puentes, carreteras,

grave Lerma correntoso  que es también ese ondular  lúgubre y lento de ofidio bajo la intriga de lirios de la fangosa laguna.

Cóncavo reino fluvial: estos valles engarzados  y plenos también de garzas,  tan blancas sobre lo negro  de la tierra barbechada.

Grávido reino fluvial: el limo negro del Lerma,  su preñada densidad,  rima del bagre y la rana, colma de verde los valles.

Al amparo aromático del ócalo duerme la perra de caza. Gañe, resopla, gruñe: ¿en su sueño retumban los ecos de la escopeta por el concilio de cerros que circunda la laguna?, ¿huele el pato caído en el cañaveral, lo hostiga en un minuto de sangre y luz de otoño? ​ En el mundo de la vigilia es mayo, tres de la tarde, hora vacía de gentes, llena de un sol que aporrea el páramo químico bajo los puentes —el pudridero—.  ​ En el lecho de los canales un reino roto en añicos. Bajo los sabinos que ciñen las acequias, bajo los ócalos y los pirules, anopheles, moscos jaspeados en el aire inmóvil, sombra voraz del pantano abolido —sombra o nube espectral del paludismo—.  ​ Si vuelven las lluvias, río arriba será liberado el río, las aguas correrán enormes y marrones. La perra despertará a medio cañaveral en medio de una estruendosa fuga de patos. 

Bagres y ranas saben a limo, un mosco es limo que vuela; lo mato de un manotazo, limo rojo y sangre negra;  avidez: la perra sueña su presa en la mañana que estalla

plomo,  plumas, limo.

Despeñaderos de marfil

Azul punzocortante  a punto de embestir.  Navaja del Señor de las Venganzas, reverberan al Sol  los discos del arado. Entre pálidas conchas quebradizas el lecho craquelado del canal dice MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN. Carrera de ladrón,  una brisa rastrera  sopla en la parda sed del terregal.

“Humedad”, murmuró la madrugada como soñando peces. Laberinto de sábanas tendidas, nubes cargadas en un cielo bajo.
  Naranjos florecidos en un huerto más allá de las cuentas cojitrancas  y el reloj detenido, la incandescencia de la medianoche.

Sobre la cúpula y los campanarios una forma oceánica, un suspenso caer al cuenco gris del día.

Con voz de sauce nos llamó la lluvia, corrimos como niños, no estaba en ningún lado.

Despeñaderos de marfil las nubes  tan altas sobre el valle.

Imagen de portada: Chad Ajamian, inundaciones australianas en infrarrojo, 2021. NSW Spatial Services Creative Commons 4.0.