Distritos de frontera de Gerald Murnane
Leer pdfUna de las discusiones que aparece en Conversaciones con Mario Levrero, de Pablo Silva (2008), tiene que ver con la práctica de la crítica literaria: Levrero argumenta su rechazo a la manera en que ésta puede llegar a ser una actividad “improductiva”. Hace referencia a un “alma” del texto, cómo debería conectarse directamente con el alma del lector, sin intermediarios, y cómo muchos críticos llegan a impedir esa conexión. Acerca del posible efecto de la crítica sobre el trabajo propio, dice: “Los grandes aportes llegan casi exclusivamente de los amigos”. Y expone lo siguiente: “Una crítica bibliográfica debería informar escuetamente que salió tal libro, que tiene tantas páginas, que cuesta tanto y, en todo caso, que el autor escribió además tal cosa y tal otra. Si se quiere, transcribir un fragmento del comienzo (que es muy útil para calibrar mentalmente el conjunto)”. He complementado esta propuesta formal con otras variables inspiradas por la lectura del mismo libro de Levrero.
Minúscula (Barcelona, 1999) publica en 2024 la novela Distritos de frontera, de Gerald Murnane (Coburg, Melbourne, 1939), quien, al momento de publicación del original en inglés (2017), tenía 78 años. La traducción al español es de Carles Andreu. El libro es el título 49 de su colección Tour de Force y tiene las siguientes características: tapa blanda con solapas, 14 x 21 centímetros, 136 páginas, $390. PRIMERA PÁGINA DEL LIBRO: Hace dos meses, cuando llegué a este pueblo próximo a la frontera, decidí adoptar una mirada cautelosa, y pronto me di cuenta de que no podía seguir con este texto sin antes explicar cómo había llegado a aquella extraña expresión. / Recibí parte de mi educación de una orden de hermanos religiosos, hombres que vestían con sotana negra y pechera de celuloide blanco. El año pasado, cincuenta años después de la última vez que vi a alguien ataviado con una cosa de esas, me enteré por casualidad de que aquel babero blanco se llamaba rabat, y que era un símbolo de castidad. Entre los pocos libros que me traje de la capital hay un voluminoso diccionario, pero la palabra rabat no figura en él. Es posible que sea francesa, dado que la orden de hermanos se fundó en Francia. En este distrito remoto me siento menos inclinado aún a buscar algún que otro dato oscuro que en el barrio residencial de la capital donde vivía antes. Aquí, cerca de la frontera, me siento aún más inclinado que antaño a aceptar como bien fundada cualquier suposición que logre establecer un patrón en mi mente, y a seguir escribiendo hasta descubrir el significado que tiene para mí una imagen como la de la silueta blanca que acaba de aparecer recortada contra un fondo negro en los bordes de mi mente, de donde no va a desprenderse fácilmente. SUBRAYADO 1: Vendí los libros porque la casa donde vivo ahora es una mera casita de campo en la que solo caben unos cientos de libros, pero también los vendí para mantenerme fiel a mí mismo. Durante algunos años, había afirmado que iba a recordar sin lugar a dudas todo lo que merecía ser recordado de mis experiencias como lector de libros. Y también había afirmado lo contrario: que lo que había olvidado de mis experiencias como lector de libros no merecía ser recordado. Con la venta de mis libros declaraba que estos me habían proporcionado todo lo que necesitaba de ellos. Por lo tanto, revisar la biografía de algún escritor de ficción en busca de cualquier imagen que hubiera tenido en mente mientras escribía no venía a cuento. E incluso si en algún momento en el futuro viera en alguna estantería de alguna casa en la que estuviera de visita cierta biografía de Thomas Hardy o cierto libro sobre las llamadas madonas, evitaría mirar el libro por miedo a reemplazar una imagen mental que no era una mera copia de detalles vistos hace mucho tiempo en una página de un libro, sino la prueba de algo que durante mucho tiempo había querido creer, a saber, que mi mente era la fuente no solo de mis deseos y anhelos, sino también de las imágenes que los templaban. (Páginas 34-35.) SUBRAYADO 2: Dejó de parecerme un problema cuando me recordé a mí mismo que esto es un informe sobre hechos reales, no una obra de ficción. Según lo entiendo yo, un escritor o escritora de ficción relata hechos que considera imaginarios. Y quien lee la ficción considera, o finge considerar, que los hechos son reales. Esta obra es tan solo un informe sobre hechos reales, aunque muchos de los hechos relatados puedan parecerle ficticios a un lector poco perspicaz. (Página 92.) AUTORES Y TÍTULOS MENCIONADOS EN EL LIBRO: Thomas Hardy, G. K. Chesterton, Hilaire Belloc, Ethel Mannin, François Mauriac, Marcel Proust, George Gissing, D. H. Lawrence, Franz Kafka, Edward Thomas, Richard Jefferies, Shakespeare, John Clare, Thomas the Rhymer, John Keats, Lord Byron y Percy Bysshe Shelley. Las grandes madonas, Tess de los d’Urberville, el Agrícola de Tácito, Eneida de Virgilio, De Divinatione de Cicerón, El paraíso perdido de John Milton, la Biblia y El progreso del peregrino. (Se han conservado las grafías y el orden.) DE LA CONTRAPORTADA: En Distritos de frontera, escrita después de que el autor se mudara de Melbourne a un pueblecito cercano a la frontera con Australia del Sur, el narrador se ha trasladado de una capital a un pueblo remoto situado en una zona fronteriza, donde pretende pasar los últimos años de su vida explorando los elementos perdurables de su experiencia evocados por las imágenes que existen o se crean en su mente. DE UNA RESEÑA DE CHRISTIAN LORENTZENde una reseña de christian lorentzen: Murnane dice que no envidia a los escritores de ficción “imaginativa” porque no le parece que ésta sea una medida profiláctica contra la “mala escritura”, y alude con desdén al Egipto faraónico imaginado minuciosamente en Noches de la antigüedad de Mailer. Considera la imaginación como un vestigio de la psicología rudimentaria, una facultad que cabría situar en una de las “protuberancias” del mapa anatómico del cerebro de un colegial —una de la que él carece. DE UNA RESEÑA DE JON DAY: Mansfield y Joyce huyen de lo provinciano y lo parroquial; Murnane lo abraza. El Stephen Dedalus de Joyce decía que el artista, como Dios, debe permanecer “dentro o detrás o más allá o por encima de su obra, invisible, depurado hasta desaparecer, indiferente, recortándose las uñas”. Su gran innovación, según el crítico Hugh Kenner, fue prescindir por completo del narrador. La técnica de Murnane se sitúa casi en el extremo opuesto de esta idea. EL LIBRO PODRÍA DIALOGAR CON: En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, 1927; Ficciones de Jorge Luis Borges, 1944; Las llanuras de Gerald Murnane, 1982; El enigma de la llegada de V. S. Naipaul, 1987; Marca de agua de Joseph Brodsky, 1992; Septología de Jon Fosse, 2021. LIBROS DEL MISMO AUTOR PUBLICADOS ANTES DE ÉSTE: Una vida en las carreras (memorias, Minúscula, Barcelona, 2018, 280 páginas, publicado originalmente en inglés en 2015): Gerald Murnane cuenta su historia a través de una obsesión: las carreras de caballos. A pesar de no haber montado nunca a caballo ni haber visto una carrera, de niño no podía dejar de mirar las fotos de las carreras en los periódicos y le hechizaban tanto los colores de los uniformes como los nombres de los caballos que oía en la radio. Murnane descubrió en las carreras algo que no le ofrecían ámbitos como el de la religión o la filosofía: la puerta de entrada al mundo de la imaginación. A Million Windows (novela, Giramondo, Sídney, 2014, 216 páginas): Esta obra se centra en la importancia de la confianza y en la posibilidad de la traición, tanto en la narración como en la vida. Pone a prueba la relación que se establece entre autor y lector, y en los momentos de intimidad, entre hijo y padre, novio y novia, marido y mujer. (Descripciones de las editoriales.) PROLIFICIDAD: desde 1974 hasta 2021 se han publicado quince títulos del autor, principalmente novelas y ensayos (aunque el autor afirma lo siguiente respecto a los géneros: “Nunca debí haber intentado escribir ficción o no ficción, ni siquiera algo intermedio. Debí dejar que los editores con criterio publicaran todos mis escritos como ensayos”). Cuatro de ellos han sido traducidos al español. COLECCIÓN: El libro está publicado en la colección Tour de Force de Minúscula (“Una selección de la mejor literatura contemporánea”), entre estos otros: El mundo, mi selva de Rose Macaulay (48) y En la cabaña de Gabrielle Filteau-Chiba (50).
Gerald Murnane, Distritos de frontera, Minúscula, Barcelona, 2024.
Imagen de portada: Carlos Jaurena, Las raíces vendrán conmigo, 2020. Cortesía de Salón Basalto y La Quiñonera.