Poemas

El Caribe / dossier / Julio de 2021

Reina María Rodríguez

Las islas

mira y no las descuides. las islas son mundos aparentes. cortadas en el mar transcurren en su soledad de tierras sin raíz. en el silencio del agua una mancha de haber anclado sólo aquella vez y poner los despojos de la tempestad y las ráfagas sobre las olas. aquí los cementerios son hermosos y pequeños y están más allá de las ceremonias. me he bañado para sentarme en la yerba es la zona de brumas donde acontecen los espejismos y vuelvo a sonreír. no sé si estás aquí o es el peligro empiezo a ser libre entre esos límites que se intercambian: seguro amanecerá.


las islas son mundos aparentes coberturas del cansancio en los iniciadores de la calma sé que sólo en mí estuvo aquella vez la realidad un intervalo entre dos tiempos cortadas en el mar
soy lanzada hacia un lugar más tenue las muchachas que serán jóvenes una vez más contra la sabiduría y la rigidez de los que envejecieron sin los movimientos y las contorsiones del mar las islas son mundos aparentes manchas de sal otra mujer lanzada encima de mí que no conozco sólo la vida menor la gratitud sin prisa de las islas en mí.

Virutas

Virutas alrededor del árbol —como si la madera pudiera protegerlo del asfalto cómplice—, cuando un aire retardado en su humedad
lo atrapa. Si vuelvo por la sombra que la vejez necesita, y el framboyán merece que lo acompañe un rato en soledad. Si el azul es el límite que mi ojo aún contempla a destajo, acercándome a él con suavidad pisando cosas del verano con esa intensidad de los objetos que conmueven la pisada, las circunstancias: su interdicto hacia un metro cuadrado de voluntad, y perfección: hasta llegar al borde de la esquina que resplandece como todo borde (impreciso) entre hojas tardías que sobresalen lúgubres ya: entre un pobre bien y tanto mal que fueran del otoño, su resaca.

II

Entonces, baja una pareja desde una camioneta con su perro suelto y atado por detrás. Otra señora camina con el suyo, apretujado. Parece que se fajarán por la diferencia de tamaño entre ambos, pero no ocurre más que una mirada de resignación. Todos de paso comienzan la mañana acompañados de sus amos, con espacios seguros para atarlos a un sueño común y me quedo quieta, petrificada pensando en el poema que saldrá de las leves somnolencias y artimañas ajenas, con una canción country que me persigue en la mente. Sin sospechar que las virutas tiemblan, bajo el ritmo de la desazón que avanza
mientras el sol ilumina este lugar, sin lugar.


Escucha el Bonus track de Reina María Rodríguez, con Fernando Clavijo

Poema del libro inédito “Dársenas”.

Imagen de portada: Howard Russell Butler, La costa desde la isla, ca. 1900. Smithsonian American Art Museum. CC.