Prestigio, de Rachel Cusk
Guardar silencio y escuchar
Leer pdfUna de las discusiones que aparece en Conversaciones con Mario Levrero, de Pablo Silva (2008), tiene que ver con la práctica de la crítica literaria: Levrero argumenta su rechazo a la manera en que ésta puede llegar a ser una actividad “improductiva”. Hace referencia a un “alma” del texto, cómo debería conectarse directamente con el alma del lector, sin intermediarios, y cómo muchos críticos llegan a impedir esa conexión. Acerca del posible efecto de la crítica sobre el trabajo propio, dice: “Los grandes aportes llegan casi exclusivamente de los amigos”. Y expone lo siguiente: “Una crítica bibliográfica debería informar escuetamente que salió tal libro, que tiene tantas páginas, que cuesta tanto y, en todo caso, que el autor escribió además tal cosa y tal otra. Si se quiere, transcribir un fragmento del comienzo (que es muy útil para calibrar mentalmente el conjunto)”. He complementado esta propuesta formal con otras variables inspiradas por la lectura del mismo libro de Levrero.
Libros del Asteroide (Barcelona, 2005) publica en 2018 la novela Prestigio, de Rachel Cusk (Saskatoon, Canadá, 1967), quien, al momento de publicación del original en inglés (2018), tenía 51 años. El libro es el título 202 de su catálogo general y forma parte de su Biblioteca Rachel Cusk. Características: tapa blanda con solapas, 12.5 x 20 centímetros, 224 páginas, $470, traducción al español de Catalina Martínez Muñoz.
EPÍGRAFE: Ella se levantó y se fue. / ¿No debería haberlo hecho? ¿No haber / hecho qué? / Levantarse y marcharse. // Sí, creo que sí, / porque estaba empezando a oscurecer. // ¿A qué? A oscurecer. Bueno, / aún quedaba algo / de luz del día cuando se marchó, en fin, / la suficiente para ver el camino. / Y era su última oportunidad de poder… / ¿De poder?… Levantarse y marcharse. / Era la última, la definitiva, / porque después ya no habría podido / levantarse y marcharse. —Stevie Smith, “Ella se levantó y se fue”.
PRIMERA PÁGINA DEL LIBRO: El pasajero que iba a mi lado en el avión era tan alto que no cabía en el sitio. Se le salían los codos del reposabrazos y tenía las rodillas encajadas en el respaldo del asiento delantero, de manera que cada vez que intentaba moverse la persona que iba sentada delante se volvía a mirar con fastidio. Al retorcerse para cruzar y descruzar las piernas dio un puntapié sin querer al pasajero de su derecha. / “Perdón”, se disculpó. / Se quedó un rato quieto, respirando profundamente por la nariz y con las manos apretadas encima de las rodillas, pero no tardó en impacientarse y, al mover las piernas de nuevo, sacudió toda la hilera de asientos de delante. Al final le pregunté si quería cambiar de sitio, porque el mío era el del pasillo, y aceptó a la primera, como si le hubiera ofrecido una oportunidad de negocio. / “Normalmente viajo en primera —me explicó mientras nos levantábamos para cambiar de asiento—. Hay mucho más espacio para las piernas.” Estiró las piernas en el pasillo y reclinó la cabeza en el respaldo con un gesto de alivio.
SUBRAYADO 1: Cuando terminaron las dos semanas llegó a la conclusión de que era posible cansarse de lo bueno. Había un novelista que desde allí se iba a otra residencia de escritores, a Francia, y luego a otra, a Suecia: por lo visto toda su vida consistía en sinecuras y compromisos literarios, como si solo se alimentara de postres. (Página 52.)
SUBRAYADO 2: Llevaba treinta y cinco años viviendo en la ciudad, dijo, en respuesta a mi pregunta, y se había criado en una zona remota del norte del país. / “Allí todo es agua. El cielo siempre está nublado y los ríos bajan muy crecidos, y en todas partes se oyen gotas, hilillos y chorros de agua. Terminas casi hipnotizada.” / Había vuelto a pasar unas semanas en casa recientemente, porque su madre estaba enferma. / “Me resultó rarísimo verme otra vez en ese ambiente acuático —dijo—, con el ruido de la lluvia y los torrentes que surcaban el monte hasta el mar, la hierba húmeda en todas partes y los goterones que caían de los árboles. Poco a poco empecé a recordar cosas que había olvidado por completo, hasta el punto de que me dio por pensar que toda mi vida adulta había sido un sueño. Casi tenía la sensación de que me estaba esfumando, como si aquel ambiente pudiera atraparme de nuevo. Un día que estaba sentada a la orilla del río, leyendo, como cuando era una niña de doce o trece años, de pronto me pareció que todo lo que había hecho desde entonces era absolutamente cuestionable, a la vista de que solo había servido para llevarme exactamente al mismo sitio.” / Luego, cuando volvió a la ciudad, estuvo varias semanas en un estado cercano al éxtasis, y recorrió las calles hasta el último rincón, sin saciarse de la sensación tan familiar que le producía la tibieza de la piedra en las plantas de los pies. (Páginas 180-181.)
PRIMER PÁRRAFO DE LA CONTRAPORTADA: En un avión, una mujer escucha a su vecino de vuelo contarle la historia de su vida: su trabajo, su matrimonio y la horrible noche que acaba de pasar enterrando al perro de la familia. Esta mujer es Faye, una escritora que viaja a Europa para promocionar el libro que acaba de publicar. Ya en su destino, sus conversaciones con la gente que se encuentra le revelan al lector las más profundas inquietudes humanas sobre la familia, el amor, la política, el arte, o la justicia y la injusticia. La tensión entre lo que sus interlocutores son y lo que dicen ser se acrecienta a medida que la narración avanza.
LA TRILOGÍA OUTLINE DE RACHEL CUSK: A contraluz (2014), Tránsito (2016) y Prestigio (2018).
DE UNA RESEÑA DE JOSIE MITCHELL: La trilogía de Cusk tiene una narradora sin rostro, oculta, en gran parte silenciosa respecto de sí misma y a la que, sin embargo, llegamos a conocer profundamente a través de las historias que cuenta sobre los demás. […] En lugar de hablar, observa. De este modo, Cusk parece decir algo valioso sobre quedarse callado y escuchar. Y también sobre la atención. La atención, sugiere, puede conducir a la gracia.
DE UNA RESEÑA DE PRISCILLA GILMAN: De las tres novelas, Prestigio es la más insular y autorreferencial, en gran medida una meditación sobre la naturaleza de la industria editorial y la publicidad, la fama literaria y el valor y la importancia de la propia literatura. En ella, Faye conversa con su editor, con críticos literarios, con varios entrevistadores y con otros escritores. […] Uno de los aspectos más brillantes es la forma en que descubre las analogías entre las fabricaciones de la imaginación y la vida “real”, y la manera en que ambas pueden mezclarse y fundirse.
EL LIBRO PODRÍA DIALOGAR CON: Mis premios de Thomas Bernhard, 1980; Los anillos de Saturno de W. G. Sebald, 1995; Los errantes de Olga Tokarczuk, 2007; Diario de un mal año de J. M. Coetzee, 2007; Je suis un écrivain japonais de Dany Laferrière, 2008; ¿Cómo debería ser una persona? de Sheila Heti, 2010; Fin de Karl Ove Knausgård, 2011; Vida de Barbara Loden de Nathalie Léger, 2012; Mi año con Salinger de Joanna Rakoff, 2014.
LIBROS DE LA AUTORA PUBLICADOS JUSTO ANTES DE ÉSTE: Tránsito (novela, Libros del Asteroide, Barcelona, 2017, 224 páginas, publicado originalmente en inglés en 2016): Tras una dolorosa ruptura sentimental, una escritora se muda a Londres con sus dos hijos. El derrumbe de su matrimonio y su hogar ha provocado profundos cambios —morales, artísticos, prácticos— en su forma de ver la vida. En Londres intentará construir una nueva existencia para sus hijos y para ella y deberá enfrentarse a aspectos de la cotidianidad que hasta ahora había evitado y que le permiten reflexionar sobre qué nos hace vulnerables o poderosos, por qué unas veces nos dejamos llevar y otras tomamos las riendas de nuestra vida. A contraluz (novela, Libros del Asteroide, Barcelona, 2016, 224 páginas, publicado originalmente en inglés en 2014): Una escritora inglesa llega a Atenas en pleno verano para impartir unos cursos de escritura. Durante su estancia en la capital griega, la gente que va encontrándose decide sincerarse con ella y contarle aspectos importantes sobre sus propias vidas. (Descripciones de la editorial.)
PROLIFICIDAD: desde 1993 hasta 2024 se han publicado casi veinte títulos de la autora, principalmente novelas y ensayos. Doce de ellos han sido traducidos al español.
COLECCIÓN: el libro aparece en el catálogo general de Libros del Asteroide (“con la intención de publicar poco y bien, de buscar libros con vocación de permanencia, que conmuevan y entretengan al lector, y que amplíen su visión del mundo”), entre estos otros: Stop-Time de Frank Conroy (201) y Operación Masacre de Rodolfo Walsh (203).
Rachel Cusk, Prestigio, Libros del Asteroide, Barcelona, 2018.
Imagen de portada: Truman Capote con una traducción de A sangre fría durante el estreno de su adaptación al cine, Ámsterdam, 1968. Fotografía de Eric Koch. Archivo Nacional de los Países Bajos, dominio público.