Mayra Martell

Resistir al olvido

Violencia / dossier / Septiembre de 2022

Vania Macias Osorno

Inefable es el dolor que atraviesa a una madre y una familia ante la desaparición de una hija. La incertidumbre les trastoca la vida y les mantiene en una condición de espera e infatigable búsqueda, que es también resistencia al olvido y a la indiferencia que convierte a la víctima en un número más. Ahí radica la importancia de hacer visible cada ausencia, nombrarla y mantenerla presente.

​ Desde hace diecisiete años, la fotógrafa Mayra Martell, originaria de Ciudad Juárez, ha desarrollado un necesario trabajo fotográfico que apela a la presencia y la memoria. En 2005, después de pasar unos años estudiando en la capital del país, se reencontró con su ciudad natal tapizada de carteles y reportes de desaparición de niñas y adolescentes. Movida por la curiosidad, comenzó a documentar los espacios que habitaban aquellas mujeres. Las fotografías de Martell parecen ocupar un tiempo detenido. El silencio y la quietud invaden cada imagen. Vemos una cama tendida que permanece intacta y espera a quien duerma en ella, ropa lista para usarse, un recado manuscrito o una lista de metas por cumplir a corto y largo plazo… Son fotografías que intentan narrar y, al mismo tiempo, asir la identidad de una vida. Prontamente, lo que empezó como un ejercicio documental muy intuitivo se convirtió en parte medular de los afectos y compromisos vitales de la autora. La práctica fotográfica de Mayra Martell, constante hasta el día de hoy, ha desbordado el campo de la imagen para convertirse en actos de investigación, escucha, empatía y acompañamiento a las madres de las mujeres desaparecidas.

​ El acto de extrañar* es el nombre que la artista le ha dado a este ritual fotográfico, en el que la recuperación del archivo íntimo, la imagen, el espacio y la palabra reformulan un retrato de cada una de esas vidas arrebatadas y las conservan latentes. Pero no solo como un acto afectivo y de memoria, sino como una demanda de justicia ante la impunidad en un país feminicida donde se culpa a las mujeres de su propia muerte.

Habitación de Érika Carrillo, 19 años. Desapareció el 11 de diciembre del 2000. Era estudiante de ingeniería civil en el Tecnológico de ChihuahuaHabitación de Érika Carrillo, 19 años. Desapareció el 11 de diciembre del 2000. Era estudiante de ingeniería civil en el Tecnológico de Chihuahua

Habitación de Griselda Muroa López, 16 años. Desapareció el 13 de abril de 2009 en el centro de Ciudad Juárez. Fotografía a sus primeros meses de nacidaHabitación de Griselda Muroa López, 16 años. Desapareció el 13 de abril de 2009 en el centro de Ciudad Juárez. Fotografía a sus primeros meses de nacida

Casa de Blanca Grisel Guzmán, 15 años. Desapareció el 10 de octubre de 1996. Compartía la cama con su madre y su hermanaCasa de Blanca Grisel Guzmán, 15 años. Desapareció el 10 de octubre de 1996. Compartía la cama con su madre y su hermana

Sala en Ciudad JuárezSala en Ciudad Juárez

Habitación de Elena Gudían Simental, 19 años. Desapareció el 22 de marzo de 1997Habitación de Elena Gudían Simental, 19 años. Desapareció el 22 de marzo de 1997

Álbum personal de Érika Carrillo, 19 años. Desapareció el 11 de diciembre del 2000Álbum personal de Érika Carrillo, 19 años. Desapareció el 11 de diciembre del 2000

Metas de Érika Carrillo, desaparecida en el 2000Metas de Érika Carrillo, desaparecida en el 2000

Todas las imágenes son cortesía de la artista y pertenecen al proyecto Ensayo de la identidad, 2005-2022.