dossier Gatos ABR.2026

María Krysinska

Gato al sol

Traducción de Alfredo Lèal

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Quedémonos así Tú y yo sentados aquí Al albor Del bosque. Ese sol De otoño, carmesí, Se exalta en supremo estallido Como un ser que se siente envejecer. Mas su ardor ya está tan abatido, Bajo los árboles, que no Es necesario correr.
¿Qué es entonces, sobre el camino gris, Aquello que rueda hacia nosotros: diríase, ligero y albo, De arroz una borla de polvo, La pelusa de un cisne inmaculado?
Por momentos, la cosa da un brinquito Metiéndose entre los matorrales Con ruidito de chubasco en caudales; Míralo: es un blanco gatito.
¡Qué delicado sería el placer De sostener en una caricia Ese pelaje, esas menudas formas que ves, Tan perfectas de suavidad y gracia!
Mas, ¡ve a pasear! El diablillo está un ratito aquí, otro allá, De golpe a la copa se ha subido De un árbol o un arbustito

Faryn Hughes, viñetas de la Floof Collection II, 2024. Cortesía de la artista.

Del que espanta las hojas, clown de agilidad Fantástica. Ahora se arroja sin daño, Cual fruto maduro, cual si el árbol en verdad Fuera un blanco gataño.1
Sin embargo, por mi deseo —al parecer— atraído, La exquisita bestia se aproxima, el lomo curvado, Y se instala, favor inaudito, Con tierno ronroneo, en mis muslos acodado.
Vaya si se enturbia la hora, ¡Un joven gato durmiendo en su vestido, Señora!
Es el abandono de la inocencia, Abandono confiado De la gentil infancia En cientos de exuberantes giros prodigado Y se repara en ese sueño tranquilo, En ruido que asemeja En su rueca A una hiladora y su tejido.
No me atrevo a moverme, pues, Más que una roca; mas nuestro durmiente O nuestra durmiente —ve tú a saber— Se espabila en bostezo de candor resplandeciente.
¿Una vueltita por el bosque? Míranos pasear Seguidos o precedidos Por el radiante animal Que nos tomó por amigos.
A ratos aparece, fuego fatuo que revolotea, Y ratos el deslizarse de su albo pelaje A una suerte de arroyuelo se asemeja Argentado por la luna. A veces es un hada que gravemente sueña Sentada en medio del herbaje.
De pronto Le viene una idea: Comer de esa excelente hierba.
Ve cómo despedaza Con sus colmillitos soberbios De carnívoro, De todo crimen aún vírgenes, Tiritas de maleza. Luego, otra vez, sus poses cavilosas. Entre verdes extensiones suntuosas, Con aire de declarar en un aparte: —“Nada de esto ha de calmar mi hambre”. ¡Ah!, ¡ah!, ¡una mariposa! —“La tendré, ¡palabra de gato que así ha de ser la cosa!”


Y la ágil bestiecilla En sus patas traseras se yergue, Bailando una seguidilla o hasta un bolero Como la señorita Otero.
Mas la mariposa irónica Levanta las alas de tonos irisados Que la hacen inaccesible Y se aleja sin haberse preocupado.
Ahora, en destellos Que se filtran a través de las ramas, Nuestra picarilla —apostemos A que es una gatita blanca— Hace de odalisca, en pose abarrotada De dejadez: patitas sueltas, la cola allá olvidada.
Vamos, que es hora del baño. Pero no Interfiramos. La fina lengua, tan rosa Como una rosa, Va lamiéndose y alisando el dulce pelo Con singular brío, ¡válgame! Una pata alerta no se cansa De asediar a la oreja: la pasa y la pasa y la pasa. ¡Ah!, amigos míos, ya va a llover.
¡Mírala desaparecer! No, ya regresa, Alegre y perversa, Llegando en menudo galope. Y como en la hondonada Donde nos detenemos Un trozo de roca emerge, de golpe, Encima de una fuente seca, se sube en sus lomos Y allí está acomodada Con la noble actitud de una esfinge que se imagina Esculpida en la piedra blanquecina.

Este poema aparece en Intermèdes (1903) y se publica por primera vez en español, junto con otros versos suyos, en La voz y la música. Poesía completa (Elefanta/Universidad Iberoamericana, 2025). Se reproduce con permiso de la editorial y de su traductor.

Imagen de portada: Faryn Hughes, viñetas de la Floof Collection II, 2024. Cortesía de la artista.

  1. Proponemos este neologismo en concordancia con el que la propia Krysinska utiliza: chattier. Nota del traductor.