Mundial de Catar: fútbol para ocultar la realidad

Futbol / dossier / Noviembre de 2022

Ángel Cappa

Producción de: María Cappa

Y la verdad sea dicha, este hermoso espectáculo, esta fiesta de los ojos es también un cochino negocio. Eduardo Galeano


Hasta que el negocio descubrió en el fútbol una enorme fuente de ingresos, los mundiales eran una fiesta para los pueblos. Se reunían los mejores jugadores y competían representando a sus respectivos países hasta consagrar al campeón, que generalmente era el que mejor jugaba.

​ Por entonces el juego tenía casi la misma importancia que el resultado. En todo caso, su significado ocupaba un lugar de privilegio en el patrimonio emocional de cada cual. En la consideración general, valía menos ganar sin jugar bien que perder jugando bien (como ocurrió con la Hungría del 54, la Holanda del 74 o el Brasil del 82, por poner algunos ejemplos).

​ Quiero decir que el buen juego tenía un valor y un respeto que, como veremos más adelante, fue perdiendo a medida que el capitalismo le transmitía su lógica.

​ Una vez que el negocio le arrebató a la gente la propiedad material y conceptual del fútbol y las grandes empresas impusieron sus leyes comerciales, los mundiales dejaron de ser la fiesta mayor del fútbol para convertirse en uno de los más eficaces medios de rapiña de empresas oportunistas, la FIFA y en general de quienes dirigen los destinos de este deporte.

West Bay, Doha, Catar, 2022. *Unsplash* West Bay, Doha, Catar, 2022. Unsplash


¿Por qué Catar?

¿Por qué un país sin tradición futbolera, que se distingue por violar los derechos humanos y laborales, que oprime descaradamente a las mujeres, que no respeta a los homosexuales y que comete una fechoría tras otra en perjuicio de los más débiles, es elegido por la FIFA para organizar el Mundial 2022?

​ ¿Tal vez sea por su poderío económico, sus reservas petroleras, sus relaciones comerciales con los países dominantes? Veamos.

​ Las sedes de los campeonatos mundiales son elegidas por los votos de los representantes de todas las federaciones de fútbol en la FIFA.

​ Varias acusaciones e investigaciones sugieren que la razón principal para que los dirigentes del fútbol mundial hayan elegido a Catar (y también, de paso, a Rusia para el campeonato anterior) resume uno de los motores principales del capitalismo: la corrupción; en este caso concreto, los sobornos.

​ Pero antes, repasemos, aunque sea someramente, las características claramente antidemocráticas de Catar.


El negocio mira para otro lado

Cuando se trata de acumular dinero, los derechos humanos no se suelen tener en cuenta y el capitalismo desnuda toda su hipocresía.

​ El “otro lado” de Catar, el que quieren blanquear es, resumiendo, el siguiente:

​ Pena de muerte: En mayo de 2020 el país recuperó la pena de muerte tras ejecutar a Anil Chaudhary, un nepalí que trabajaba en un lavadero de coches y fue acusado de matar a un ciudadano catarí.

​ Libertad de expresión: Si se considera que una información es “tendenciosa” (es decir, contraria al discurso oficial), el castigo puede ser de cinco años de cárcel y una multa de hasta veinticinco mil dólares. Además, se puede imponer la prohibición de viajar sin un proceso judicial.

​ Discriminación contra las mujeres: Es frecuente y, en muchos casos, está avalada por ley. Hay impedimentos legales al divorcio y las menores de 25 años necesitan permiso de sus tutores para actividades como viajar al extranjero, firmar un contrato o incluso salir de casa.

​ Homosexualidad: Prohibida por ley. La pena por incitar a la “sodomía o disipación” o a “acciones inmorales” es de siete años de prisión. Para este Mundial, el presidente del comité organizador, Nasser Al Khater, llamó a no expresar públicamente muestras de afecto por respeto a la cultura de su país.1 En general, está mal visto darse la mano, abrazarse o darse besos, pero particularmente entre homosexuales.

​ Derechos laborales: Rige el sistema de la kafala, que significa “garantías” en árabe, pero la realidad es que los empleados no pueden decidir cambiar de trabajo, las empresas pueden confiscarles el pasaporte y no hay posibilidad de reclamar condiciones mínimas a través de sindicatos. Es decir, persiste una suerte de trabajo forzoso que se ha intensificado por el Mundial 2022 y que ha hecho que la frecuencia de “accidentes” se haya disparado.


Reformas que no reforman

Ante la presión de algunos medios de comunicación y especialmente la difusión de una investigación de The Guardian, que cifraba en 6 mil 500 el número de muertes por causas laborales de trabajadores de India, Pakistán, Nepal, Sri Lanka y Bangladesh desde que Catar fue designada sede del torneo, el gobierno catarí anunció reformas laborales favorables a la mano de obra migrante.

​ Las reformas fueron avaladas por la FIFA y también por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Puede resultar un detalle importante saber que la FIFA prevee superar los 5 mil 745 millones de euros en ingresos por el Mundial 2022 que tenía contemplados en un principio. Y que la operación de supervisión de las reformas de la OIT con sede en Doha está totalmente financiada por los cataríes.

​ Sin embargo, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Migrant Rights y otros organismos defensores han documentado que los abusos contra los derechos humanos siguen siendo una parte muy importante de la vida cotidiana de los aproximadamente dos millones de trabajadores migrantes en Catar.

​ Por ejemplo, un informe de Amnistía Internacional Reality Check de noviembre de 2021 afirma que “los cambios llevan un año paralizados” y que han “resurgido las viejas prácticas abusivas, que recuperan los peores momentos de la kafala y socavan algunas de las recientes reformas”.

​ En agosto de 2021, Amnistía Internacional documentó la pasividad de las autoridades cataríes a la hora de investigar la muerte de miles de trabajadores migrantes pese a la existencia de una relación demostrada entre las muertes prematuras y la falta de seguridad en el trabajo.

El equipo alemán protesta por violaciones a los derechos humanos, Duisburg, Alemania, 2021. Fotografía de ©Tobias SchwarzEl equipo alemán protesta por violaciones a los derechos humanos, Duisburg, Alemania, 2021. Fotografía de ©Tobias Schwarz


El soborno como método

Después de años de investigaciones y acusaciones, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a representantes de Rusia y Catar de pagar sobornos a funcionarios de la FIFA para asegurar los derechos de sede de la Copa del Mundo de fútbol masculino.

​ Los fiscales estadounidenses revelaron detalles sobre el dinero pagado a cinco miembros de la junta directiva de la FIFA antes de la votación de 2010 para elegir a Rusia y Catar como anfitriones.

​ Según esta acusación, tres funcionarios su­damericanos recibieron pagos para votar por Catar: Julio Grondona, de Argentina (fallecido en 2014), Nicolás Leoz, de Paraguay (también fallecido) y Ricardo Teixeira, exlíder del fútbol brasileño (quien sigue en su país, ya que Brasil no tiene tratado de extradición con Estados Unidos).

​ David W. Larkin, un abogado especializado en industria deportiva y anticorrupción, y también codirector del grupo de presión Change FIFA, se refirió a la elección de las sedes para los mundiales en los siguientes términos:

Basándonos en lo que sabemos, creo que se puede concluir que, históricamente, los procesos de adjudicación de la Copa del Mundo han estado plagados de irregularidades. También considero que la respuesta de la FIFA a las numerosas denuncias y admisiones de corrupción relacionadas con la designación de las sedes para celebrar los mundiales a lo largo de los años ha sido deplorablemente insuficiente. ¿Que si creo que la deficiente respuesta por parte de la FIFA fomenta que este tipo de comportamientos se repitan en un futuro? En mi opinión, sí.

No todo es silencio: hablan los protagonistas

A pesar del silencio y la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación en razón de las ganancias que esperan obtener, algunos jugadores, exjugadores y equipos participantes objetaron la designación de Catar como sede del Mundial 2022. Ya sabemos que cuando se trata de dinero los derechos humanos importan poco. No obstante, las voces discrepantes los tienen en cuenta y lo han dejado claro con mayor o menor énfasis. Philipp Lahm, destacado exjugador de la selección alemana, declaró:

No formaré parte de la delegación alemana y tampoco estoy interesado en ir allí como aficionado. Prefiero seguir el torneo desde casa. Los derechos humanos deberían desempeñar un papel importante en la adjudicación del torneo. Si se adjudica el contrato a un país que es uno de los peores en ese aspecto, comienzas a cuestionar los criterios utilizados para tomar la decisión.

​ La selección de Noruega usó camisetas con los lemas “Respeto —dentro y fuera del campo” y “Derechos humanos —dentro y fuera del campo” antes de su partido clasificatorio contra Gibraltar. Con este gesto los noruegos buscaban enviar un mensaje para defender a los trabajadores en Catar.

​ Antes del partido de clasificación para el Mundial 2022, el seleccionado alemán salió a la cancha con camisetas donde se leía “Derechos Humanos”. Leon Goretzka, centrocampista de la selección germana, confirmó que el mensaje apunta a las difíciles condiciones de los trabajadores migrantes en la sede mundialista. “Queremos mostrarle a la sociedad que no estamos ignorando lo que sucede en Catar”, manifestó: “Queremos dejar claro qué condiciones deberían estar ahí. Tenemos un gran alcance que podemos utilizar bien, para dar ejemplo de los valores que queremos defender”.

​ Toni Kroos, exjugador de la selección alemana y centrocampista del Real Madrid, ha calificado de “inaceptables” las condiciones laborales vigentes en Catar:

Los trabajadores migrantes están sometidos a jornadas sin descanso bajo unos tórridos 50ºC, sufren una alimentación insuficiente, sin agua potable y a temperaturas de locura […] no hay ninguna garantía, tampoco de seguridad, para quienes trabajan para el torneo, ni atención médica. […] Todo esto es absolutamente inaceptable.

​ El futbolista del Madrid recuerda, además, que en Catar se persigue penalmente la homosexualidad y que se practica “cierta violencia” sobre los trabajadores. En cuanto a un posible boicot, Kroos estimó que no serviría para mejorar las condiciones laborales. En cambio, cree mejor aprovechar el torneo para llamar la atención sobre esas situaciones, ya que “el fútbol despierta siempre una atención extrema. Sea antes o durante el torneo”.

​ Eric Cantoná, exfutbolista de varios equipos, incluido el Manchester United, anunció que no verá la próxima Copa del Mundo: “No es para mí”, dijo. Agregó que Catar no reúne los requisitos indispensables para ser una sede mundialista: “solo es cuestión de dinero… y la forma en que trataron a las personas que construyeron los estadios es horrible. Miles de personas han muerto. Y, sin embargo, vamos a celebrar este Mundial”.

​ Harry Kane, delantero del Tottenham y de la selección inglesa, dijo que los jugadores de la selección se reunieron para decidir de qué manera pueden destacar los problemas que se viven en Catar y cómo ayudar a que se solucionen: “Lo que se puede hacer es poner el foco en los problemas importantes de los que no se hablaría si la Copa del Mundo no se celebrara ahí”.

Trabajadores migrantes, Catar, 2011. International Labour Organization/Flickr Trabajadores migrantes, Catar, 2011. International Labour Organization/Flickr


A pesar de todo

Dice Eladia Blázquez en una hermosa canción que: “A pesar de todo, me trae cada día la loca esperanza, la absurda alegría”.

​ Efectivamente, a pesar de todo: de la invasión del negocio en el fútbol, de la distorsión de sus valores deportivos y la adopción de los valores empresariales, de la intromisión de la tecnología que todo lo mide, lo compara, lo cuantifica. A pesar de que el próximo Mundial se celebrará en un país que se destaca por la violación de los derechos humanos, los que amamos el fútbol esperamos ansiosos que empiece el juego.

​ Recuerdo cuando en Madrid formé parte de una organización que pedía el boicot al Mundial 78 de Argentina. En realidad lo que hacíamos era denunciar las atrocidades cometidas por la Junta Militar que gobernaba en esos momentos. Pero a la hora de los partidos nos juntábamos delante del televisor como cualquier hincha. Eduardo Galeano ponía un cartel en la puerta de su casa que decía: “Cerrado por fútbol”, y no estaba para nadie. Pienso que es necesario y saludable separar el juego de todo lo que lo rodea, que suele ser despreciable.

​ El Mundial se jugará de todos modos. Entonces, sin dejar de denunciar los atropellos de las autoridades cataríes y de la FIFA, nos preparamos para ver los partidos con entusiasmo. Es la única manera de disfrutar “la absurda alegría” del fútbol.

Imagen de portada: Trabajadores migrantes, Catar, 2011. International Labour Organization/Flickr

  1. Véase Amanda Davis, “Qatar 2022 y derechos humanos: la tensa charla con el presidente del comité organizador del Mundial”, CNN. Disponible aquí [N. de los E.]