Cinco propuestas y una invitación

Feminismos / crítica / Noviembre de 2019

Tania Tagle

Las listas de libros “indispensables” para entender el movimiento feminista arrojan catorce páginas con 137 links en una búsqueda rápida de Google. Vivimos en la era del bullet que, al contrario de lo que muchos piensan, no es una herramienta para aligerar la lectura de los textos, sino para evitar el porcentaje de rebote (la cifra promedio de segundos que un usuario permanece en un sitio web antes de abandonarlo). No podemos permitirnos que el lector cierre la pestaña desalentado por un párrafo demasiado largo, o que se distraiga con alguna notificación de sus redes sociales. Los bullets son amigables, sobre todo cuando dan la ilusión de habernos convertido súbitamente en expertos al respecto de un tema que desconocíamos enteramente treinta segundos antes. Es por eso que hoy nos encontramos con resúmenes críticos de El segundo sexo de Simone de Beauvoir que cabrían perfectamente en un tuit o con discusiones enteras entre dos posturas aparentemente distintas del feminismo originadas por una cita fuera de contexto. Ésta no es una diatriba contra las listas, a mi parecer una de las más hermosas formas de la literatura, sino contra ese tipo particular de periodismo, sobre todo digital, que las ha convertido en un formato inconexo y poco riguroso, cuya finalidad no es incitar a la curiosidad para que los lectores se acerquen directamente a los materiales sino, al contrario, asegurar que un par de líneas es “todo lo que necesitas saber” sobre un fenómeno o producto cultural complejo y lleno de matices. Pero las listas también pueden ser punto de partida, sucesión infinita y curaduría siempre inacabada sobre un tema. Incluso pieza colaborativa que plantea la posibilidad de construirse en colectivo, abierta a sugerencias y aportaciones (más parecidas a una playlist que a un decálogo). Me gustaría pensar que los libros que menciono a continuación son un primer peldaño para la construcción de un mayor entendimiento de la diversidad y complejidad de los discursos feministas que dialogan, se enfrentan y se nutren actualmente en nuestro continente. A ese primer peldaño, necesariamente, deben sumarse otros; una lista de libros sobre un tema tan amplio y diverso como es el feminismo en América, para no correr el riesgo de convertirse en antología a modo, debe ser polifónica tanto en sus enlistadas como en sus enlistadoras. Es por eso que a continuación propongo cinco libros cuyas aportaciones han trazado las líneas discursivas de los feminismos en la actualidad y también invito a más lectoras a sumarse con sus propios peldaños.

bell hooks, El feminismo es para todo el mundo

En 1994 bell hooks escribió: “Es evidente que uno de los muchos usos de la teoría en el ámbito académico es la producción de una jerarquía de clases intelectuales donde los únicos trabajos que en realidad se consideran teorías son altamente abstractos, escritos en forma jerárquica, difíciles de leer y de oscuras referencias”.1 El feminismo es para todo el mundo es la antítesis de esta afirmación. Escrito desde la horizontalidad y la empatía, este libro afianza teóricamente dos aportaciones fundamentales para el feminismo contemporáneo: 1) El problema que como feministas debemos combatir no son los hombres, sino el sexismo que permea todo el sistema patriarcal en el que vivimos hombres y mujeres. 2) La interseccionalidad es una herramienta indispensable para el análisis de las opresiones de las mujeres, pues en tanto sujetos históricos y políticos, estamos atravesadas, condicionadas y oprimidas no sólo a causa de nuestro sexo, sino también de nuestra raza, nuestra clase social y nuestra orientación sexual. Por lo tanto, a pesar de que todas las mujeres vivimos discriminación a causa de nuestro sexo, no todas las mujeres estamos oprimidas de la misma forma.

Beatriz Esteban Agustí, Lina Tatiana Lozano Ruiz, Mayra Sofía Moreno, Maira Puertas Romo y Sara Vega González (trads.), Traficantes de Sueños, Madrid, 2017 [2000].

Francesca Gargallo, Feminismos desde Abya Yala

Abya Yala es el nombre que recibe América en lengua kuna, hablada en Panamá y una parte de Colombia, y significa “tierra madura” o “tierra que florece”. En este libro Francesca Gargallo construye una teoría feminista que se aleja del pensamiento colonial y de la concepción eurocentrista de la lucha social. Para ello, recopila y comparte testimonios de diversas mujeres de los pueblos originarios de América y lo que significa para ellas la lucha de las mujeres. Gargallo cuestiona el racismo que pervive aún dentro de los feminismos y teoriza sobre la posibilidad de un feminismo decolonial y, al mismo tiempo, universal.

Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Ciudad de México, 2016 [2012].

Mercedes D’Alessandro, Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour)

En 2015 Mercedes D’Alessandro, economista y activista feminista, fundó el blog Economía Feminista con el objetivo de visibilizar la desigualdad económica a través de análisis estadísticos y difusión de datos duros. Una de las principales preocupaciones de la autora era que la información pudiera ser consultada por todo tipo de público, sobre todo mujeres, sin necesidad de tener conocimientos en ciencias económicas. De este blog se desprende el libro del mismo nombre, un análisis de la economía actual desde la perspectiva de género, indispensable para comprender la desigualdad y la violencia económica a las que están sujetas las mujeres en el sistema capitalista, por ejemplo, al realizar la mayor parte de las tareas no remuneradas, enfrentarse a la brecha salarial, al techo de cristal e incluso a la menstruación como factor de desigualdad económica.

Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2016.

Judith Butler, El género en disputa: El feminismo y la subversión de la identidad

Este libro, considerado el texto fundacional de lo que hoy conocemos como teoría queer, está por cumplir treinta años y, sin embargo, las discusiones en torno suyo continúan cada vez más vigentes y acaloradas. En él, Judith Butler echa mano del psicoanálisis y la teoría literaria para establecer la distinción entre sexo biológico, asignado al nacer, e identidad de género como acto perfomático, es decir, que se construye a través de una serie de actos simbólicos asociados con el género que pretenden representar. Tanto el sexo biológico como la identidad de género son considerados por la autora constructos culturales no necesariamente relacionados o coincidentes entre sí. Una de las afirmaciones de este libro que han sido más duramente criticadas es que el performance de género puede ser utilizado para subvertir la “ley heteronormativa” —aquella que dicta que las personas con asignación sexual femenina deben ejecutar el conjunto de roles asociado al género femenino y construirse como mujeres que, además, se sentirán sexualmente atraídas por hombres—, pues convierte la opresión de género en una narrativa individual. Es por eso que a este postulado también se le asocia con un “feminismo posmoderno”. Independientemente de que se coincida con ellas o no, las teorías de Butler son indispensables para comprender los debates que atraviesa el feminismo en la actualidad.

María Antonia Muñoz (tr.), Paidós, Barcelona, 2007 [1990].

Margarita Pisano, El triunfo de la masculinidad

Margarita Pisano realiza una crítica implacable al movimiento feminista que, desde su punto de vista, ha sido absorbido por la hegemonía masculina sin haber logrado establecer una nueva propuesta civilizatoria y de convivencia real. Es por ello que la mayoría de los triunfos del feminismo han sido poco a poco asimilados y neutralizados, colocando a las mujeres en posiciones de poder donde replican las mismas opresiones y los mismos valores que encumbra el sistema masculinista. Para Pisano, la feminidad nunca podrá alcanzar la igualdad porque está construida por y para el hombre, pero el feminismo se ha empeñado en pensarse contra el falocentrismo en lugar de fuera de él. En su propuesta, la única posibilidad de emancipación consiste en replantear toda la lucha feminista a partir de la autonomía epistémica, política y cultural de un sistema en el que sólo podremos ser subordinadas.

Surada, Santiago de Chile, 2001 [1998].


Fuera de este conato de listado han quedado autoras que considero pilares en mi formación como feminista, por ejemplo: Rita Segato (Contra-pedagogías de la crueldad, Prometeo libros, Buenos Aires, 2018), Silvia Federici (Calibán y la bruja, Verónica Hedel y Leopoldo Sebastián Touza [trads.], Traficantes de Sueños, Madrid, 2010 [2004]) o Marcela Lagarde (Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas, UNAM, Ciudad de México, 2005 [1990]). Mi intención, ingenuamente ambiciosa, ha sido la de proporcionar un atisbo de la diversidad de ideas, posicionamientos y realidades que conviven, no siempre cordialmente, dentro del feminismo, a través de autoras que se han convertido en referentes —aunque no necesariamente los míos—. Finalmente, me parece que lo que he desarrollado es una propuesta de lectura introductoria a un tema basto, complejo y repleto de matices. Porque no es posible hablar de un feminismo en América sin considerar, de base, las distintas experiencias de “ser mujer” en este continente, determinadas por la raza, la clase y la orientación sexual, pero también por las condiciones políticas y materiales de cada nación y territorio, así como por el acceso a la salud, la educación, y las violencias particulares que nos atraviesan a cada una dependiendo de todo lo anterior. Sea esto el inicio de una escucha que cada vez abarque más voces.

Imagen de portada: Melanie Cervantes, Our feelings are our most genuine paths to knowledge (Audre Lorde), 2017

  1. bell hooks, “La teoría como práctica liberadora”, en Enseñar a transgredir: la educación como práctica de libertad. WMF Martins Fontes, São Paulo, 2013, pp. 83-104.