Editorial

Descolonización / editorial / Abril de 2021

Guadalupe Nettel

En 2021 se cumplen 500 años de la caída de Tenochtitlan. La fecha marca también el inicio de la era colonial en este territorio. Se trata de un periodo que abarca varios siglos y, por desgracia, aún no se termina. Las dinámicas coloniales de extractivismo, sometimiento, discriminación y racismo iniciadas por los españoles, continúan hoy a manos de sus descendientes y sus herederos culturales. Si bien le dieron más libertad a los criollos, las independencias de los países latinoamericanos no cambiaron en nada nuestra visión eurocéntrica del mundo. Para justificarla nos hemos servido de mitos como el mestizaje, el ideal de la modernidad y el folclor que “rescata” a los pueblos originarios, degradados durante siglos, como elementos ornamentales. La colonización se ha llamado durante mucho tiempo “progreso” y “civilización” y en su nombre se ha cometido una serie interminable de atrocidades. Las luchas de resistencia contra el colonialismo iniciaron el mismo día en que llegaron los europeos a estas tierras. A ellas se sumaron, a partir de los años sesenta del siglo XX, la filosofía de la liberación y las teorías descoloniales que cuestionan el eurocentrismo. Todos estos movimientos son subversivos y por lo tanto apuntan a un gran cambio que no necesariamente pasa por la reconciliación.


En este número encontrarás una muestra de esta larga reflexión. En “Disputar las narrativas para la liberación”, Karina Ochoa Muñoz establece un panorama de la historia del colonialismo y de las dinámicas opresoras que se iniciaron en 1492. Aura Cumes, especialista kaqchikel en el Popol Vuj, explica en entrevista con Yásnaya A. Gil cómo desde la época de la colonia se han traducido equivocadamente algunas historias mayas esenciales, como el mito fundacional de los pueblos mesoamericanos y la organización de sus sociedades. Frantz Fanon, autor que luchó en la guerra de independencia argelina, analiza el racismo y las dinámicas que se desprenden del colonialismo tanto en África como en Asia o América, mientras que Enrique Dussel, otro teórico imprescindible, escribe sobre nuestra idea eurocéntrica de la belleza. En sus respectivos textos Eugenio Tisselli y Mir Rodríguez Lombardo describen la necesidad de descolonizar la ciencia. El patriarcado, tal y como lo conocemos, constituye una de las múltiples expresiones del colonialismo. No extrañará entonces descubrir que muchos de los movimientos de liberación han sido encabezados por mujeres indígenas. El ensayo de Josefa Sánchez Contreras hace un recuento de ellos y dialoga elocuentemente con el de Mariana Mora, quien explica las resistencias rebeldes encabezadas por las zapatistas, particularmente en los sitios conocidos como caracoles.


¿Quiénes practican el colonialismo en la actualidad? No sólo los antiguos imperios como el español o el británico, o los nuevos como el estadounidense. También las grandes transnacionales y los Estados-nación en sus políticas abusivas para con los pueblos originarios —cuyas lenguas, costumbres y territorios atropellan en permanencia— y hacia los descendientes de los esclavos. Nosotros los colonos gozamos de una serie de privilegios que convendría asumir y cuestionar y, por lo tanto, somos parte de esta dinámica opresora que también nos perjudica: esa visión eurocentrista que nos sitúa en la periferia corroe muchos espacios de nuestra vida cotidiana, empezando por cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos relacionamos con el entorno. El propósito de esta edición es invitarte a reflexionar sobre las maneras en que el colonialismo afecta tu vida cotidiana y a pensar en otras posibilidades. Más allá de los europeos, existen sistemas, concepciones del universo, saberes y metodologías que son igualmente válidos y muchas veces más respetuosos de la naturaleza y de la diversidad. Después de quinientos años de mirar hacia Europa y medirnos con su vara displicente, podríamos empezar a soltar esas cadenas que mantenemos por inercia —o por conveniencia— y abrir nuestra mente a otras alternativas. Quizás en ellas encontremos algunas de las soluciones que tanto nos urgen para resolver las crisis en las que se encuentra sumergida la sociedad occidental y los que de uno u otro modo seguimos su modelo.

Imagen de portada: La Conquista, mural de Fernando Castro Pacheco en el Palacio de Gobierno de Mérida Yucatán, 1970-1977. Fotografía de Cuilomerto. Creative commons