Editorial

Sexo / editorial / Julio de 2020

Guadalupe Nettel

Los místicos de todas las culturas nos lo han dicho siempre: el Cosmos, el mundo, sus dinámicas y sus habitantes se rigen por las leyes del deseo. El sexo es la expresión de ese deseo primordial que se manifiesta de maneras a veces predecibles y otras inimaginables. Hay para quien el sexo es una vía veloz hacia el placer, para otros expresa la voluntad de reproducirse. Los religiosos ven en él la consumación de un sacramento que sólo puede llevarse a cabo en días fértiles. Están quienes lo viven como oficio. Para otros el sexo constituye una manera eficaz de subir en la escala social o de transgredir las leyes de la moral. Para algunos afortunados se trata de una práctica trascendental que rompe los límites de la conciencia individual. Monogamia, poligamia, sexo anal, prostitución, orgías multitudinarias, masturbación, voyerismo, sexting, fisting, zoo, copro y una larga lista de filias. El sexo ofrece una infinidad de variantes que sólo conocen un límite: el de la imaginación. Durante siglos los seres humanos han visto en él un arma poderosa y de doble filo: por un lado la posibilidad de un absoluto descontrol social y por otro una herramienta para someter a los demás, como en el matrimonio, la violación o la virginidad que incluso en pleno siglo XXI se exige a las mujeres en muchas sociedades. Por esta razón es fundamental educar a los niños y a los adolescentes para que exploren su sexualidad sin poner en riesgo su integridad física y psicológica. Paulina Millán, quien se ha ocupado de este tema durante décadas, nos explica en “Más allá del miedo” que a pesar de la negación y el temor de los padres a abordar las cuestiones sexuales, una buena educación les proporcionará a los jóvenes las herramientas necesarias para gozar sin exponerse. César Galicia, nuestro consejero en esta edición, describe los mitos de la sexualidad masculina causante, en el menor de los casos, de muchas insatisfacciones y en el peor, de disfunciones como la eyaculación precoz. Los estereotipos que someten a los hombres les impiden muchas veces disfrutar de su sexualidad y sobre todo estar presentes durante el acto amoroso. Se ha dicho con frecuencia que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo. María Galindo reflexiona acerca de esta expresión y describe a la “puta” como depositaria de saberes ancestrales que nadie más posee, mientras que la escritora peruana Gabriela Wiener discurre sobre el sinnúmero de maneras en que se produce el orgasmo femenino y su poco discutida relación con el dolor. Quienes aún se intimidan con la diversidad sexual agradecerán el texto de Andrés Cota titulado “Kamazootra” que de manera amena, casi celebratoria, expone la variedad de prácticas sexuales a las que se entrega el reino animal, por ejemplo las orgías de serpientes que viajan desde regiones remotas para encontrarse en los bosques de Alberta, Canadá. Según este informado ensayo, los animales no sólo practican cotidianamente el travestismo y la transexualidad, también eligen entre la monogamia, la poligamia y otras alternativas de vida conyugal. En esta ocasión, nuestro dossier de arte está dedicado a Sarah Lucas, estrella del arte contemporáneo, quien responde a las preguntas de Rodolfo Díaz Cervantes en una entrevista juguetona y provocadora: “El sexo no se limita al coito. El mundo, el Universo, la galaxia son organismos sexuales. Las leyes de la atracción operan sobre todas las cosas”, asegura la artista, quien ha construido una obra llena de humor pero también brutalmente crítica alrededor de este tema. La sexualidad es un derecho humano del que muchos no gozan —desde las mujeres a las que les practican la ablación hasta los ancianos castrados con psicofármacos—. En un ensayo titulado “La sexualidad en los márgenes” Aranxa Bello explica que durante mucho tiempo a los nacidos con síndrome de Down se les ha negado el acceso a una vida sexual saludable y esto a su vez los ha expuesto a abusos de sus parientes o de sus cuidadores. Las leyes están cambiando y dentro de estas reformas se ha vuelto cada vez más cotidiano recurrir a personas subrogadas que un par de veces por semana otorgarán a los discapacitados una intimidad afectiva que satisfaga sus necesidades. Las aproximaciones al sexo varían de siglo en siglo y de cultura en cultura. ¿Cómo se practica en el XXI con los riesgos que enfrentamos ahora? Ésa es la pregunta que animó este número. Esperamos, querido lector, que el resultado te ayude a formular tus propias respuestas.

Imagen de portada: Relieve erótico en Khajuraho, India. Fotografía de Ben Robinson, 2009